El afilador retro

Como si de un retorno a mi infancia se tratase, esta mañana he escuchado después de muchos años el dulce y breve sonido de la flauta de pan de un afilador. Dulce y breve varias veces, como es menester para hacer efectivo el reclamo por las calles del barrio. Este ‘fantasma’ del pasado no transportaba su pequeña ‘industria’ –soporte y dos piedras de afilar– en bicicleta o moto, como yo recordaba de los afiladores de mi niñez, sino tipo carrito, muy similar al de esta foto. Una profesión que creía ya extinguida y que veo resurgir al socaire de la crisis. Tanto que esta nueva versión de amolador callejero siquiera puede invertir en motor o gasolina.

Actualización (19 may-16.42 h): me comenta un buen amigo que el afilador es de Almería y que le afiló un par de cuchillos, poco después de esta foto, con gran maestría.

El afilador

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